En el curso de “Periodismo y Comunicación digital” que estoy realizando en la CEA nos han pedido que elaboremos un artículo periodístico sobre los beneficiados de la crisis. A continuación, el artículo en cuestión, porque lo considero un ejercicio de reflexión interesante.
Esta es la respuesta que deberían de dar los empresarios de ciertos sectores al ser interpelados sobre la situación económica. Y es que no llueve lo mismo para todos. La propia palabra “crisis” en japonés se escribe con un kanji que consiste en la unión de otros dos: “peligro” y “oportunidad“. Existen determinados colectivos y empresas que están viendo muy reforzada su posición en el mercado merced a la coyuntura económica. Son los que tradicionalmente se conocen como “Ganadores de la crisis”.
La economía clásica define ciertos productos como bienes inferiores. Éstos son bienes cuyo consumo desciende conforme aumenta la renta de las personas, y para Keynes y compañía estos eran el trigo, o el pan, si bien para nosotros podrían ser las gamas bajas de productos que compramos cuando no podemos/queremos permitirnos un modelo superior. Es evidente que este tipo de efecto se reproduce en el contexto actual.
Las compañías de seguros están haciendo su agosto cuando apenas estamos en los albores de Diciembre. La inseguridad reinante anima a muchas empresas cubrir la mayor parte de sus riesgos, como los pagos de sus clientes (agencias de factoring). También hay muchas personas que desconfían de los que los expertos han señalado como culpables de esta recesión, los bancos, por lo que las ventas de cajas fuertes están aumentando exponencialmente.
Igualmente beneficiadas están siendo las empresas intermediarias en la compra de oro, que muchos utilizan para que sus ahorros escapen a la volatilidad actual de los tipos. Así mismo, los “cobradores del frac” tienen hoy más trabajo que nunca, puesto que la morosidad se ha multiplicado por 3 en los 3 últimos meses.
También están de enhorabuena los mercados de segunda mano y de reparaciones: si no podemos comprar nuevos productos, tendremos que reparar los nuestros o comprar los ya usados por otros a un precio más asequible. Así se explica la acusada caída en las ventas de las principales empresas de la automoción y la amplia sonrisa que lucen nuestro zapatero y nuestro mecánico cuando nos los cruzamos por la calle.
Otro ganador de la crisis lo encontramos en el sector del ocio. Los videojuegos, que venían destapándose como un sector en alza han experimentado un aumento de ventas en plena crisis, a causa de que cuando no podemos salir a gastarnos los euros que otrora asomaban por nuestros bolsillos (¡o por lo menos eso parece!) optamos por el entretenimiento virtual, que nos permite divertirnos a un coste sensiblemente menor. Además, el cambio en este sector para convertir a las consolas en actividades sociales (juegos que simulan concursos, karokes, o bandas de música) ha propiciado especialmente esta migración.
De modo que como se dice habitualmente, nunca llueve a gusto de todos. No crea que todos los ejectivos de grandes compañías están a punto de tirarse desde la azotea de un rascacielos. Algunos están allí tumbados disfrutando de su margarita.