Creo que hay ciertas canciones que tienen un don. Es un no sé qué que qué sé yo, pero es irresistible. Hoy lo he comentado con un par de personas, porque he escuchado en la radio una de los temas que tiene ese efecto sobre mí, el mítico Don`t stop me now de Queen.
No importa la hora, el día, o el momento en que empiece a sonar, que si la escucho alto y a buena calidad soy automáticamente feliz. Supongo que cada uno tiene alguna canción que le produce este efecto. Leí hace tiempo en algún sitio que la música es, tras las propias personas, lo que es capaz de afectar más sobre los sentimientos y estados de ánimo de los humanos. No podría estar más de acuerdo. Por cierto, otro señor cuyas canciones me alegran cada vez que las escucho es Bob Sinclair. En particular, me gusta Together, su nuevo single.
Dejo el enlace al Don’t stop me now (no sé porqué el blog no me deja colgar directamente los videos, tengo que revisarlo), que para el que no lo sepa (como era mi caso hasta hace 10 minutos), fue elegida por los británicos como la mejor canción de la historia para conducir.
Para los que no conozcáis Scrubs, avisaros de que os estáis perdiendo una serie muy divertida.

Es una serie de médicos (scrubs es el nombre del pijama que acostumbran a llevar los médicos en prácticas y las enfermeras en EEUU), que no cuenta grandes historias, sino la vida diaria en un hospital de un grupo de estudiantes que entra en prácticas en el Sagrado Corazón).
El protagonista es el estrafalario y divertido J.D. (John Dorian), que narra los episodios, que están llenos de gags cómicos y humor algo absurdo. Un inseparable amigo negro (Chris Turk), una chica con la que tiene un rollo estilo Ross y Rachel (Elliot Reed), un ácido doctor que considera como mentor (Perry Cox) y un celador que le hace la vida imposible (“El Conserje” -no tiene nombre, no es que no me acuerde-), son algunos de los personajes del reparto.

Acaba de terminar su 7ª temporada en EEUU, aquí en España vamos por la mitad de la 6ª. Así es como me he animado a escribir sobre la serie, al ver el episodio 6 de la 6ª temporada: “Mi musical”, en el que una paciente sufre un transtorno por el que cree que todos los que están a su alrededor hablan cantando, y el resultado es una pequeña maravilla. Me ha encantado, y eso que no soy un gran admirador de los musicales, pero en la serie han vuelto a demostrar su fenomenal sentido del humor y su buen gusto para hacer esta serie tan particular. Lo mismo ocurre con el último episodio de la 7ª temporada: “Mi princesa”, en el que el Dr. Cox le cuenta a su hijo una historia sobre hadas y duendes en la edad media con los personajes de la serie.
He leído en internet a algunas voces criticando esta serie, tildándola de demasiado “ligera”, por no tener aspiraciones más allá de hacer pasar un rato entrenido. Mi opinión es que… bendito problema. Más series con la misma riqueza de personajes, matices e ideas quisiera yo. No todas las series han de ser profundas, enrevesadas y con personajes que sean un cruce entre héroes y psicópatas.
Además, para gente como yo es estupendo tener alguna que otra serie que ver sin pretensiones, que sólo te ofrezca un rato divertido sin recurir a la vulgaridad. Supongo que ya le debe quedar poco a la serie (supongo que la 8ª será la última temporada, aunque, quién sabe!).
Pues nada, todo el mundo a ver Scrubs, que ya me contaréis!
Quién no ha visto “Evasión o victoria”? Seguro que prácticamente nadie se ha podido escabullir de verla algún sábado o domingo después de comer. La historia que unió a Stallone y a Pelé por una buena causa (quién iba a decir que estos dos señores pudieran tener algo que ver en la vida…).

Pues hoy, bicheando por el interné, me he encontrado con los hechos reales en los que está basada aquella película. Aquí está el documento, cuya lectura recomiendo, porque merece la pena. Seguramente que tras conocer esta historia, John Huston pensó: “Ey, yo podría hacer una peli de esto”. Y voilà, así es como se inventó el sábado por la tarde tirado en el sofá después de comer. Luego ya fueron poniendo las motos y la fórmula 1 alrededor para ir rellenando y tal.
Ya era hora. Años yendo de tapeo con los colegas, y por fin sé de donde viene el nombre. La verdad es que me parece bastante curioso. Siempre me gusta enterarme de estas pequeñas historietas, me parece que le dan mucho color, y además siempre te pueden servir para meter la cuñita en una conversación y quedar como un tío culto (esto le viene muy bien a gente como yo, que vivimos de la apariencia pero que en realidad no tenemos ni puñetera idea de nada).
Podría contar la historieta yo mismo, pero es mucho mejor parafrasear a la misma wikipedia, que pa eso está. Además, ellos lo ponen mu mono.
“Se suele argumentar que el origen etimológico de la palabra tapa viene de la costumbre antigua de tapar las copas y vasos de vino en las tabernas y mesones con un trozo de pan o con una loncha de jamón, para impedir que entrasen moscas y mosquitos, o que se depositase polvo en el interior. Existen otras denominaciones de la tapa a lo largo del territorio español, de esta forma en el País Vasco se suele decir “poteo” al acto de ir de “tapas”, en Aragón y Navarra se denominan “Alifara”. A lo largo de la historia también se ha referido a las actuales tapas como avisillos o llamativos, por ser consumidos habitualmente antes de una comida principal.

Existen diversas versiones de transmisión oral acerca del origen de la tapa. Una de las más conocidas argumenta que se remonta a la Edad Media, durante el periodo del reinado de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII; se dice que debido a una enfermedad que padeció se vio obligado a tomar algunos sorbos de vino por prescripción facultativa, y para evitar los efectos del alcohol, tomaba pequeños bocados entre horas acompañando a la bebida. Tras restablecerse dispuso que en los mesones de Castilla no se sirviese el vino sin que fuera convenientemente acompañado por alguna ración de comida; con esta medida se lograba que los comensales no estuvieran tan afectados por el alcohol del vino, por lo que tapaban sus efectos.
Otra versión data la creación del término tapa en una visita del rey Alfonso XIII a la provincia de Cádiz, en la que se detuvo con todo su séquito a tomarse un vino de jerez en un mesón de la zona. Estando sentado en la terraza se levantó de repente una ventolera (corriente de aire), y al mesonero, intentando evitar que entrara algún polvo o arena de la playa en el vaso real, se le ocurrió como solución poner encima una rebanada de jamón para tapar el vaso. Parece ser que el recurso del mesonero fue muy del agrado del rey, ya que se comió la tapa y pidió otra similar. Sin embargo la certeza de la anécdota es dudosa, ya que de ser cierta, la arena habría quedado pegada a la grasa del jamón con toda seguridad, aparte de que está documentado el uso de lonchas de pan duro o platillos de comida para tapar los vasos ya desde el siglo XVIII. Sin embargo es curioso constatar como las dos versiones más populares atribuyen la intervención de reyes en el origen de la tapa, directa o indirectamente.
Una versión popular más simple cuenta que la tradición de las tapas nace de la necesidad de que los labriegos puedan comer algo que permitiera llegar a la hora de comer del mediodía con fuerzas para seguir trabajando, y que esta necesidad se cubría mejor si se tomaba un breve alimento acompañado con la ingesta de algo de vino. De esta forma a mediados del siglo XIX en Andalucía se ponían lonchas de queso, jamón o lomo en las bocas de los vasos de vino, tapando su contenido.
Otra leyenda cuenta que, durante el reinado de los Reyes Católicos, debido al aumento de los incidentes causados por los carreteros a la salida de las tabernas a causa de la gran cantidad de cerveza y vino ingerido, se obligó a los taberneros a servir la copa de vino o la jarra de cerveza con una tapa. Esta consistía en un plato con algo de comida fría, ya fuera jamón, queso, o lo que tuviera más a mano el tabernero. Los clientes debían primero acabar con la comida para poder quitar la tapa y así beberse el vino o la cerveza. Con esta medida se pretendía acabar con los incidentes de los carreteros, procurando que éstos salieran de las tabernas lo menos ebrios posibles.”
Pos ahí queda dicho. Me parece graciosa la de “tapar los efectos del vino”. Si fuera por eso, más de uno tendría que comerse dos docenas de jabalíses (se dice, así? no? mejor!) para rebajar las cañas que se trinca con cualquier excusa!