1. Porque aunque tú te crees gracioso, la puta pura verdad es que tienes la misma gracia que el día de la Madre para Marco. Gracias a la comparación, ya no hace falta seguir escribiendo en este punto. (Eso es eficacia).
2. Porque te comes demasiado la cabeza con temas demasiado frikis que vuelven a no interesarle a nadie. Los cambios en los modelos de negocio, los karokes montados a base de gadgets o la procedencia de las palabras son para P-A-S-A-D-O-S. Cómprate un amigo.
3. Porque no eres un tío guay como David Beckham, Willy Fog o Naranjito. Así que resumiendo, la gente no leería lo que escribes ni aunque les pusieses una nómina. Porque en este país hay que ser una Belén Esteban pa ser importante. Hay que ver lo que nos gusta la gente como Belén, que es la mar de sencilla y luchadora. !Te queremos Belén!
4. Porque no haces listas molonas para aparecer en buscadores y que la gente entre y te vuelvas superfamoso y ya la vida sea maravillosa. Si es que pareces tonto, con lo fácil que es. Mira que tiene que ser escribir 1 2 3 4 y 5 y empezar a poner tonterías. Con lo bien que tú haces eso. Lo de las tonterías, digo.
5. Porque eres tan cutre que haces una lista de cinco elementos y ni siquiera se te ocurre qué poner en último lugar. Menos mal que por lo menos eres un tío gracioso (Ver más arriba) y cuco y eres capaz de salir por la tangente.