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¿Qué opinas de twitter? ¿Para qué sirve?

Curiosamente, en una semanita, me han hecho estas dos preguntas bastantes veces.

Debo confesarme un utilizador moderado de las redes sociales, pero con twitter no me pasa lo mismo. Y mira que de entrada yo siempre he criticado a las personas que llenaban su nombre en el messenger con todo lo que hacen en el día (gimnasio, ducha, salir…). Pero es que cuando lo he vuelto a pensar y sobre todo, cuando lo he visto en juego, creo que tiene sentido compartir con según qué personas lo que hacemos todos los días y lo que nos gusta.

Además, me han preguntado si le veía futuro a twitter como herramienta de comunicación entre particulares y para empresas, y mi respuesta siempre ha sido la misma: en ambos casos, es fundamental el desarrollo de la telefonía movil. Twitter no tiene sentido para usarlo desde un sobremesa, algo de sentido si lo usamos en un portátil y todo el sentido si lo usamos desde un movil o una blackberry. Si la tecnología es capaz de crecer rápidamente y las operadoras saben vender tarifas de internet razonables en el movil, puede ser que lleguen a tiempo de que twitter esté aún vivo. Con respecto a las empresas, creo que pueden aprender cosas interesantes de sus clientes, aunque usarlas como plataformas de publicidad es bastante complicado, porque los usuarios que utilizan estas redes suelen ser experimentados y están hartos de ser molestados. Sólo con mucho cuidado podrá emplearse twitter como canal de publicidad.

Lo bonito de twitter es que la gente ha ido encontrando muchísimos nuevos usos para los que en principio no estaba destinada la herramienta, como cuenta en este video su propio creador. Hay muchas argumentaciones sobre para lo que sirve twitter. Te dejo unas cuantas:

  • Marc Vidal (no es la que más me gusta, pero tampoco está mal)
  • Kaleidoskopia (incluye una reflexión interesante de @sblanco y @rafa_osuna
  • Trikinhuelas (ahí puedes encontrar un decálogo bastante completito en inglés sobre lo que puede aportar)

Pero mi definición preferida es una que leí en el blog de @edans, en la que se acuña el término “ambient intimacy” (idea original de Leisa Reichelt) . Te la recomiendo, porque pone de relieve la diferencia entre twitter y otros servicios para la comunicación, como los blogs, la mensajería intstantántea o el correo electrónico.

Yo creo que twitter merece mucho la pena. ¿ Y tú ?

Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio

A los humanos nos encanta conversar. Nos encanta contar historias, y que nos escuchen contarlas, sobre todo si van sobre nosotros mismos.

La conversación tiende a ser divertida y enriquecedora, si bien no lo es porque sí. Lo es en tanto  en cuanto los interlocutores tengan los recursos y la actitud adecuados: se hagan preguntas, tengan capacidad de crítica (¡y sobre todo de autocrítica!), sean flexibles, y estén dispuestos a oir cosas que no les van a gustar. Lo “malo”  (bendito problema) es que también es espontánea.  La gente habla cuando le apetece. Cuando conversamos por obligación,  no por voluntad o convicción, el resultado acostumbra a ser deleznable.

Todo esto viene a cuento de que yo, que suelo tener buena memoria pero a veces no lo parece, ayer estuve en una mesa redonda de emprendedores en las Jornadas de Imaginática de la Universidad de Sevilla en la Facultad de Química y me tragué los clásicos powerpoint infumables de la mayoría de los ponentes. Otra vez. Si es que soy muy inocente.

Si no tienes nada nuevo que contar, no hables. No pasa nada por declinar una invitación. Si no vas a prepararte bien una ponencia, no la hagas.. Seguramente a tu charla puedan asistir (ya sea voluntariamente o por obligación) 100, 200 ó 300 personas. Ir sin pensar en qué vas a comunicar ni cómo lo vas a contar ni porqué les va a interesar a tus interlocutores me parece una falta de respeto mayúscula. Bueno, pues eso e lo que ocurre en el 80% de las ponencias a las que acudo. CERO orientación al cliente. No me interesa en absoluto si lo que cuento es interesante, si a tí en particular te interesa y si no te aburre. Yo suelto mi rollo y me largo.

Por lo menos, me fuí con un regustillo agradable: los que sí se plantearon cómo exponer e intentaron hablar mirando a los ojos y explicando experiencias fueron los más jóvenes en la mesa, aunque no tuvieran las tablas suficientes. Los mayores adoptaron una actitud más autocomplaciente, y se mostraron más pagados de sí mismos y menos preocupados de que lo que contaban interesase (actitud de “una charlita más”).

Parece que tantas ponencias infumables están provocando que los más jóvenes nos vayamos dando cuenta de que es necesario un cambio. Que ya va siendo hora…

Cómo me gusta delicious

Me encanta.

Es como volver a cuando internet sonaba a chirridos y pitidos, cuando el mono Aurelio de Teleline y las descargas a las velocidades alucinantes de 6 kbs/s. Cuando había señores en Yahoo! mirando una a una las páginas y clasificándolas en plan artesanal.

Esta sí, esta no…

Delicious me gusta porque abunda en la idea de la selección de contenidos. Confesada mi preocupación por la sobresaturación de contenidos y herramientas, todo lo que me ayuda a seleccionar información y encontrar perlas en el día a día es santo de mi devoción. Como idea, he de confesar que me gusta más FriendFeed, porque va un paso más allá (podríamos decir que te idealmente te permitiría ser más pasivo). El problema con FF es que no ha tenido apenas penetración en España. Me resulta relativamente raro encontrar gente que use delicious, pero dar con alguien que conozca FF es prácticamente imposible. Se supone que Bret Taylor desarrolló esta herramienta justo para suplir esto, a raíz de crear modelos estadísticos y con ellos perfiles, y así poderme recomendar cosas de gente con gustos parecidos a los míos aunque no les conozca de nada.

Pero Bret no contaba con algo. Que a su maravillosa aplicación se basa en una disyuntiva que no siempre se cumple:

  • Tienes un montón de amigos ya metidos en FF
  • Tienes la paciencia para ir “domesticándolo”

En consecuencia, por ahora, uso mucho más delicious, porque:

  • Me permite usar mis favoritos en cualquier ordenador
  • Puedo etiquetarlos, pudiendo recuperarlos según diferentes criterios
  • Puedo ver lo que guardan mis amigos, y además, éstos pueden enviarme algo directamente a mí, si creen que me interesa algo especialmente
  • Porque puedo explorar etiquetas colocadas por todos los usuarios sobre temas que me interesen, combinándolas.

Pues eso, que me encanta. Que al principio me resistía a aprender lo que era y ahora lamento cada momento que he pasado sin usarlo. Moraleja: hay que esforzarse en dejar la zona de confort.