No me extrañaría que se confirmase que había un guionista detrás del Concurso de mates.
Tras un pobre (por decir algo) concurso de triples, eran las 4 y pico de la mañana cuando comenzó el de mates, en el que participaban JR Smith, Rudy Fernández, Nate Robinson y el bicharraco: Dwight Howard.

Brazos como piernas de caballo. Foto de Keith Allison
No voy a ir narrando el concurso mate a mate, porque para eso lo puedes descargar de internet y juzgarlo tú mismo, ni te voy a contar que Rudy estuvo estupendo (a mí me sorprendió gratamente). Lo que no quiero dejar de decir es que me pareció una auténtica vergüenza cómo salió a la luz el amañamiento del concurso. Ya podía Rudy haber hecho el pino con la bola y machachar con los pies, que habría sacado un 42. Eso es lo que hay.
En particular, recuerdo un par de momentos en los que la incoherencia y el amaño más absoluto se daban la mano a la vista de todos: un mate de JR Smith hecho a continuación de uno de Rudy, en el que el americano la machaca de la formas más plana, triste y fácil, tras 4 ó 5 intentos y en el que le dan !un punto más que a Rudy! (mejor ni entrar a explicar lo que hizo él, porque me tomaría varias líneas explicar la complejidad de la maniobra).
Howard también hizo un machaque soso, aunque sobre una canasta unos 30 ó 40 cms más alta de lo corriente, aunque el mate no pudo ser más vulgar. No sé si mereció la pena montar el aro extra, además de la cabina donde previamente se colocó la capa de Superman.
El momento a mi parecer más cantoso fue cuando Robinson, quizás el que más carne puso en el asador del concurso, se vistió completamente de verde, tomo una bola del mismo color, e hizo todos los mates de la final con el traje especial de los Knicks del día de San Patricio. Robinson quería ser, y de hecho terminó siendo, la kriptonita para Superman Howard.
El disfraz de Robinson, que no habría tenido ningún sentido de no ser por competir con Howard en la final, y las bajísimas puntuaciones a los imaginativos mates de Rudy a mi me dicen una cosa a las claras: un hispano que cae simpático y es guapito en el concurso sí, ahora, eso es todo. Las primeras puntuaciones bajas, pese a que todo el pabellón las silbó. Y luego, ya en la final y cuando no importaba quién ganase porque ya tenían el show montado con dos americanos simpáticos, entonces ya se permite el voto por SMS.
No me decepcionaron. No me esperaba otra cosa. Simplemente, supongo que tenía una esperanza vaga de que estuvieran en la senda del cambio.
¡Qué inocente!