PowerPoint: el cáncer de “nueva generación” de enseñanza y comunicación

Te pongo en contexto. Te doy uno, aunque seguro que tú tienes el tuyo propio en mente.

14.30 h – Tienes más hambre que un perro pequeñito, y te encuentras un pelín adormilado. Estás sentado en la última clase del día cuando llega el turno de las exposiciones de compañeros. De modo que en los 15 minutos que el profesor les ha concedido, colocan 43 diapositivas a toda velocidad delante de tus ojos. Si pudieran, las pasarían un poco más rápido para evitar el horror que les supone hablar en público, pero entonces no podrían leerlas de cabo a rabo, como en efecto hacen. Las diapositivas, por supuesto, se han realizado con letra naranja sobre texto amarillo (esto te parece ridículo, pero ¿a que has estado en alguna presentación con powerpoint de fondo azul marino con letra negra?), y contienen el trabajo de 32 folios de la asignatura integramente transferido a diapositivas. Las negritas, y el sangrado están prohibidos. Quizá alguna lista, pero eso es todo. Toda la presentación se hace corriendo, mirando la pantalla o el papel, sin mirar a los ojos, porque no hay tiempo. Hay que escupir el contenido de las 43 transparencias antes de que el profesor nos quite puntos por pasarnos de la hora (esto es muy grande, lo que han aprendido algunos: te quitan puntos por pasarte de tiempo, pero no por ser un absoluto coñazo. Claro, entonces ellos no tendrían puntos ni para un mechero…).

Así se podría seguir horas y horas. Yo creo firmemente que el powerpoint es el cáncer de la comunicación en nuestros días. Por desgracia, se ha convertido en el estándar. Parece que si no aparecemos con un maravilloso powerpoint en nuestra reunión de resultados del viernes es que no nos hemos preparado la reunión. Que el que haga afirmaciones sin un gráfico maravilloso con la fuente muy clarita es un vago resabiado.

He discutido con varios amigos si el powerpoint es imprescindible, utilizable o completamente inútil. y ni yo mismo me aclaro en mi posición. Sí tengo claro que en ciertos tipos de negocio es claramente la herramienta a utilizar. Un consultor necesita cifras sobre las que apoyar sus razonamientos (aunque todos los que han trabajado en el sector conocen el dicho del contable: 2 +2 … ¿cuántos quieres que sean?). Creo que mi postura es que bien utilizado, como herramienta que es, puede tener cabida en según qué sesiones, pero jamás debería ser el estándar de la comunicación.  Más que nada porque los humanos ya tenemos una poderosísima herramienta de comunicación: nosotros mismos. Tenemos una voz que modular, una ropa y un cuerpo que utilizar, un intelecto que nos permite transmitir un mismo mensaje en distintos tonos, o seleccionar los mensajes que más nos interesen, las palabras, los gestos, la mímica, los juegos de palabras, una ceja levantada en un momento bien elegido, un chiste malo, otro bueno, preguntarle a alguien despistado, reirte de ti mismo. Tenemos todas estas posibilidades, y nos quedamos en una fría pantalla de ordenador.

A mi lo que me interesa es el grueso de comunicaciones de conocimiento. El profesor que imparte una clase. El alumno que tiene que hablar de un tema que ha preparado para sus compañeros. Un colega en el trabajo que prepara un cursillo para el resto sobre una materia que conoce en profundidad.

Todos esos me ponen enfermo. Porque lo primero que piensan es lo que van a poner en el powerpoint. O se les va la cabeza al índice de su trabajo con introducción, historia, objetivos, y bla bla bla…

Toc toc! Oye,

¿se te ha ocurrido pensar si ese programa es el que más conviene a tu mensaje ?
¿y si en lugar de un pwp usas un vídeo que has grabado y editado?
¿y si en vez de eso hablas a la gente, mirando a los ojos e intentando hacer llegar tu mensaje?
¿y si resulta que la gente que está sentada escuchándote no conoce absolutamente nada de lo que estás hablando?¿Tu charla es asequible para cualquiera?
¿crees que la gente va a estar interesada en cualquier cosa cuentes lo que cuentes y lo cuentes como lo cuentes?¿no tendrías que preocuparte un poco en hacerlo interesante?
¿no te ha pasado que cuando tratas de recordar una asignatura a los pocos meses sólo recuerdas 10 ó 15 ideas? ¿no estás siendo demasiado pretencioso al intentar abarcar 15 de ellas en tus 15 minutos?
no voy a entrar en si tu powerpoint es bonito o no. Pero por dios… ¿se puede leer bien el texto en él?

También se podría seguir por aquí hasta el infinito.

Lo fundamental en este caso es que creo que aún estamos deslumbrados por el avance tecnológico, y no hemos podido asimilar el alcance de las nuevas herramientas que las máquinas nos ofrecen.En efecto, hoy puedo coger un texto en Adobe After Effects, retocarlo en Flash e incluirlo como objeto en mi presentación de Microsoft PowerPoint 2007 tuneao de la muerte. Y la verdad es que es una tentación difícilmente resistible, porque es que el texto es MUY GUAY.

Para mí, el paso fundamental es dejar de utilizar el maldito programa de cualquier manera. Usarlo exclusivamente con PALABRAS ( Yo pondría un canon de 1000 € por palabra una vez rebasadas las 20 en una diapositiva) o CITAS. Con este canon, igual habría quien usara 30 palabras. Pero las usaría porque el mensaje merecería realmente la pena.

Como muestra de lo que digo, y para que no parezca que odio PowerPoint, Excel y hasta al perro de Bill Gates, dejo una presentación de la maravillosa página del TED a cargo de Richard St. John. Está en inglés, aunque se entiende fácil.

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3 Respuestas a “PowerPoint: el cáncer de “nueva generación” de enseñanza y comunicación”

  1. Pienso que el PowerPoint tiene que ser un simple complemento a nuestra presentación, exposición o charla, porque lo que hace que una presentación se quede en la memoria o recuerdo es gracias a la persona. La persona tiene el poder de dar sentimiento, emoción a las simples palabras con movimiento y colores.

    Saludos

  2. manuelraigada dice:

    Claro que sí. Pero no crees que seguramente tenga que ver con que no hemos asimilado realmente la tecnología?

    Es como cuando tienes algo nuevo que lo quieres usar con todos y a todas horas. Pero luego con el tiempo, aprendes que eso no tiene sentido, y lo terminas usando para lo que vale.

  3. [...] las Jornadas de Imaginática de la Universidad de Sevilla en la Facultad de Química y me tragué los clásicos powerpoint infumables de la mayoría de los ponentes. Otra vez. Si es que soy muy [...]

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